Ser espiritual

04/10/2017

 

 

Convengamos que como lo planteaba Stephen Covey, tú y yo somos seres de cuatro dimensiones: Dimensión física, mental, emocional y espiritual. A partir de esto quiero compartirte que la espiritualidad es sin lugar a dudas el tema más importante de mi vida porque impacta todo lo que soy y hago.

 

Me considero una persona espiritual mas no alguien religioso; Soy de esos que cuestiona todo, investiga todo y desafía paradigmas. Creo que ser espiritual no es sinónimo de ser menos inteligente o ingenuo, sino por el contrario es sinónimo de tener un criterio más amplio y la humildad de reconocer que no lo sabemos todo. Sin embargo también considero que no podemos permitirnos ser ignorantes bajo la excusa de ser espirituales; la espiritualidad debe llevarnos a excelencia y no en sentido contrario, por eso aunque me falta mucho por aprender, me esfuerzo por ser un creyente bien informado.

 

Como solo puedo hablarte de mi experiencia personal, abiertamente te digo que después de probar varias opciones, encontré mi camino en la persona de Jesucristo y sus principios. Con Él he aprendido que la espiritualidad no se trata sobre acciones específicas o creencias de X o Y tipo. Se trata más bien de un estilo de vida. Aún en medio de mis imperfecciones me esfuerzo por llevar un estilo de vida que refleje hacia otros el amor que recibo de mi Creador todos los días; Un estilo de vida que recuerde a las personas sobre el gran valor que tienen; Un estilo de vida que no se trate tanto de mí y mi orgullo, sino de los demás.

 

Como consecuencia de esa espiritualidad es que gozo de beneficios que me encantaría no solo que conocieras sino que también experimentaras. Algunos de esos beneficios han sido:

  • Tener más fuerza de la que mi cuerpo y carácter me permite cuando estoy caído.

  • Ser más sensible de lo que me permiten mis emociones y sentidos.

  • Entender más allá de mi propia capacidad intelectual y experiencia personal.

  • Comprender los tiempos que he vivido, los que vivo y los que estoy por vivir.

  • Acceso a sabiduría para tomar decisiones. Consejo más allá de lo que mis ojos ven.

  • Ser fuente de bien para otros y receptor del bien de otros para mi vida.

  • Etc.

El estilo de vida que escogí es el de esforzarme por parecerme lo más posible a Cristo, aprendiendo por medio de tener una relación con Él. He descubierto que aunque no es un estilo de vida fácil o cómodo, es el único que hace que mi vida valga la pena ser vivida.

 

Todo empieza con decirle un “hola” o “gracias” a tu Creador. Así empecé yo y hoy gozo de una vida verdaderamente plena.

 

Bendiciones amigos.

 

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