Padres, héroes y fans.

14/06/2017

 

Hoy, pensando en el día del padre, traje a memoria un acontecimiento que me marcó de por vida, y quiero compartirlo contigo.

 

Recién había cumplido 18 años. Era mi tercera vez aplicando a ese puesto de trabajo y la tercera vez que me rechazaban por cosas realmente insignificantes.

 

Tenía la presión de obtener un buen empleo, no porque mis padres me lo exigieran en casa, sino porque quería ser capaz de pagarme yo mismo mis cosas y la universidad. Tenía la idea que ese acto de independencia honraría a mi papá. Yo sólo quería hacerlo sentir orgulloso de mí. Quería impresionar a mi héroe. 

 

De regreso a casa en el transporte público, apenas podía contener las lágrimas de frustración. El camino desde la parada de buses hasta mi casa me pareció más corto que de costumbre, así que decidí caminar a un parque cercano; no quería llegar a casa con cara larga porque con seguridad, mi mamá haría preguntas.

 

─¿Cómo te fue?─ Preguntó mi mamá. ─Bien bien─ respondí con una sonrisa tan bien preparada que la logré engañar. Me fui a mi cuarto a pretender que estudiaba para algún examen y así no tener que hablar con nadie en casa.

 

Papá llego más tarde y como era costumbre salimos a recibirlo a la puerta. ─¿Cómo te fue?─ me preguntó, ─Bien bien─  respondí mientras en mis adentros maldecía mi cara por no poder fingir la misma sonrisa que le hice más temprano a mi mamá. Él me miró a los ojos y ahí, rompí en llanto.

 

─Me siento fracasado─ le dije. Realmente no podía decir nada más porque me sentía muy dolido. ─Fracasado es una palabra muy fuerte─ me dijo mientras sonreía como muy pocas veces lo había visto sonreír antes. Empezó a contarme más sobre sus desaciertos, aquellos que no se cuentan a los hijos, y luego me hizo entender dos cosas que hasta el día de hoy me fortalecen:

  1. Fracasado es el que se rinde, el que da la vida por perdida y decide ya no pelear. Mi nombre y el término “fracasado” son antagónicos.

  2. Su amor hacia mí no estaba condicionado por si hacía algo o lo dejaba de hacer. Me hizo entender que ya se sentía orgulloso de mí, que no tenía nada que demostrar. ─Vos sos mi héroe─ Me dijo.

Fue un episodio único en mi vida, nunca antes tuvimos un momento así ni lo hemos vuelto a tener, pero definitivamente me marcó. Me hizo ver que mi papá, mi más grande héroe, también era mi más grande fan.

 

La fortaleza que las palabras de esos 15 minutos de conversación me dieron, me han acompañado hasta el día de hoy y sé que me seguirán acompañando el resto de mi vida.

 

Padres de familia, sus hijos e hijas necesitan que ustedes sean sus héroes, pero por favor, asegúrense que ellos también sepan que ustedes son sus más grandes fans.

 

Feliz día del Padre.

 

Bendiciones amigos.

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