Mejores lunes en el trabajo

21/09/2017

 

Si eres del club que ama los viernes y odia los lunes, este artículo es para ti.

 

¿Por qué el trabajo tiene que ser una tortura? ¿Se supone que seamos esclavos modernos? Digo, a lo mejor no tengas grilletes de metal o una marca en la piel, pero los estados de cuenta de tu tarjeta o los recibos de servicios básicos son igual de efectivos para hacerte sentir como un esclavo de tu trabajo un mes a la vez.

 

Por mucho que me encantaría decirte “¡renuncia a todo y persigue tus sueños!”, esto no es recomendable para la gran mayoría de la gente. La mayoría de personas no disfrutan su trabajo pero se mantienen en él por necesidad. Por eso, basado en mi experiencia personal y la de muchas personas que he tenido el privilegio de conocer te digo: serás más feliz cuando aprendas a disfrutar de tu trabajo.

 

Ojo que en esa frase no dice nada que indique que tu ambiente tiene que cambiar primero o que te tienen que dar más incentivos para ser más feliz. Las personas tendemos a creer que para ser más felices nuestras circunstancias deben cambiar primero, pero no es cierto. La verdad de las cosas es que aun cuando las circunstancias cambien, si no has transformado tu forma de pensar difícilmente experimentarás felicidad.

 

Si no me crees pregúntale al que estuvo preso durante 10 años, que salió de la cárcel pero la cárcel nunca salió de él. O pregúntale al pobre de poca educación que cuando se ganó la lotería se metió en tantos problemas que terminó más miserable que al principio. O mira al cantante que al volverse famoso se olvidó de toda la gente que quería ayudar para perderse en drogas y alcohol. Son cuadros que pueden parecerte drásticos y exagerados, ¡pero son ciertos! No se trata de tus circunstancias sino de tu carácter.

 

Entonces, si no tienes pensado cambiar de trabajo por las razones que sean, lo mejor que puedes hacer es aprender a disfrutarlo. No es fácil pero es posible y lo mejor de todo es que cuando tú cambias es más probable que tu ambiente cambie. Aquí 3 recomendaciones puntuales:

 

1. Sé agradecido.

Es terriblemente difícil mantener una mala actitud hacia el trabajo si te tomas el tiempo de estar agradecido por los beneficios que te da. Claro que hay muchas cosas que te darán dolor de cabeza, pero ciertamente debe tener factores a favor; nadie se queda en un lugar donde todo esté en contra. Enfocarse en los elementos que te generan gratitud no es una cosa sencilla; tenemos un cerebro que está dotado para fijarse primero en lo malo antes que en lo bueno como un sistema de defensa. Por eso te digo, ¡esfuérzate! No lo dejes al azar. De forma consiente tómate tiempos en el día para pensar unos segundos sobre lo bueno que trae a tu vida el trabajo que haces: Paga tus deudas, te permite conocer gente interesante, te da oportunidades de aprender y crecer, te reta, etc.

 

2. Dale un toque personal

En el mundo del “call center” aprendí que la felicidad laboral es una decisión y trae muchos beneficios. Es un mundo en el que la diversidad está a la orden del día porque tienes economistas, ingenieros, médicos, arquitectos y bachilleres en un empleo que puede ser muy monótono, aburrido, estresante y des-motivante. Te traigo este ejemplo porque aún en medio de ese escenario siempre se puede hallar gente extremadamente genial que encuentra la manera de darle un toque personal a su trabajo y disfrutar mientras hace brillar la luz de su personalidad. Haz que tu trabajo hable de quién eres dándole tu toque personal.

 

3. Conecta con las personas

Lo que la gente más aprecia o detesta de un lugar de trabajo, no tiene tanto que ver con la tarea que realizan sino con las personas que tienen que relacionarse. Este fenómeno no se resuelve con una tarde de convivencia o una jornada de trabajo en equipo solamente, es todo un proceso porque mientras las personas no decidan conectar los unos con los otros, los cambios no se dan. Te invito a que seas el primero en conectar. Estoy seguro que en tu lugar de trabajo hay personas con las que has compartido espacio por años pero con las que nunca te has detenido a conversar. Un saludo cordial y sincero, una conversación casual, preguntar con genuino interés y sobre todo escuchar con atención, te traerá más dicha de lo que puedes imaginar.

 

 

Si aprendes a tener una actitud de gratitud, a personalizar tu trabajo y a conectar con la gente, no importa la empresa o posición en la que te encuentres, siempre lo disfrutarás más. Además, son precisamente las cualidades que te harán distinguirte a los ojos de tus clientes si un día decides emprender, a los ojos de tus líderes cuando quieres crecer o cuando surge la oportunidad de ser promovido.

 

Por donde lo veas te conviene, pero tienes que ser intencional porque tus cambios no van a suceder por casualidad. Te propongo que empieces hoy con dos minutos de gratitud, una tarea con tu toque personal y tres minutos de conversación con alguien con quien no convives tanto.

 

Bendiciones amigos.

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