No mamá, no eres mi amiga...

El mes de mayo trae la especial celebración del día de la madre y aunque este año en particular la actividad comercial ha sido increíble, debemos recordar que más que de dinero, regalos y fotos en redes sociales, esta fecha se trata de honrar a quien honra merece.

 

Te invito a honrar a mamá por tres cosas que la gente dice que es, pero que afortunadamente no es:

 

 

Mamá no es un ángel:

 

No sé la tuya, pero la mía podía tener una actitud pacífica y comprensiva sacada del mismísimo cielo por la mañana, pero estar a la altura de un dictador por la tarde si la hacíamos enojar.

 

Mamá no es un ser perfecto, pero es gracias a sus múltiples imperfecciones que hemos aprendido a lidiar con el mundo real, donde la gente es igualmente imperfecta pero no te ama tanto como ella.

 

Gracias mamá por no ser un ángel porque me enseñaste a amar a los demás por encima de mis  imperfecciones y de las suyas.

 

 

No es una delicada flor:

 

Convengamos que la maternidad no luce como en los anuncios de pañales o como cuando las estrellas de Hollywood suben una foto a Instagram con sus bebés. La maternidad no es nada “fashion” o “in”.

 

Te apuesto que si hiciéramos un documental completo de lo que implica ser madre desde el momento del parto hasta el día en que decides volar, te darías cuenta que esa mujer a la que llamas “delicada flor” se parece más a una agente secreto encargada de hacer “el trabajo sucio” con tal que tú gozaras de una vida mejor. Lo más importante es que lo hizo cuando tuvo ganas y también cuando no.

 

Gracias mamá por no ser una delicada flor porque te ensuciaste las manos para que yo creciera gozando de seguridad y comodidad.

 

 

No es una amiga:

 

Creo que hay una gran serie de cosas que no le contaría a mi mamá y eso es muy saludable. Como en toda relación, deben existir límites y barreras que no deben cruzarse. Pero sin lugar a dudas en el camino uno encuentra situaciones en las que se necesita de alguien que pueda dar un consejo sabio y con genuino deseo de verte crecer y es allí donde mamá funge como autoridad moral. Es aquí donde la figura materna cumple su rol más cercano a lo divino y más cercano a lo eterno por dos grandes razones:

 

Primero porque llevándote ventaja en el tiempo y sin importar su formación académica, posiblemente podrá darte un mejor consejo que la gente de tu generación. Ella entiende que en medio de la tormenta lo más importante son los principios que te enseñó y te los recordará.

 

Segundo porque a diferencia de tus amistades, no tiene ni la más pequeña pizca de deseo de competencia contra ti, sino por el contrario siempre querrá genuinamente verte en victoria. También supera la autoridad de tus amistades porque te conoce mejor que nadie, incluso mejor que tú mismo en muchas formas, debido a que te vio crecer y tiene más experiencia manejando los genes que compartes con ella. Te aseguro que no dudará en recordarte quién eres para que retomes el camino.

 

Gracias mamá por no ser mi amiga, porque aunque mis amistades son valiosas, siempre necesitaré a alguien con mayor autoridad moral para que en los momentos más oscuros me guíe con principios y me recuerde quien soy.

 

Bendiciones amigos.

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