Formulando hábitos

16/08/2017

 

En artículos anteriores te hablamos de la importancia de los hábitos y como éstos son tus compañeros constantes. ¿Recuerdas la analogía del capitán y los marineros?. También hablamos de disciplina y sacrificio como dos componentes indispensables para la consecución de tus metas.

 

Ahora, veamos cómo podemos formular hábitos.

 

Yo te recomiendo que comiences adquiriendo hábitos que te construyan a ti como persona y después comiences con otros que involucren a más personas. Por ejemplo, podrías ponerte el hábito de tener pensamientos positivos todas las mañanas al levantarte y después crearte el hábito de saludar efusivamente a todas las personas que te encuentres en la mañana. Es más fácil que logres lo segundo si trabajas antes lo primero.

 

Toma siempre en cuenta que si quieres producir un cambio significativo en tu vida, el lugar para iniciar está en ti mismo, y no en el mundo exterior. Todo va de adentro hacia afuera.

 

Una vez tengas claro esto, comienza definiendo QUÉ hábitos quieres comenzar a adoptar en tu vida; puede ser uno muy importante o unos cuantos sencillos. El éxito acá está en hacer tuya la idea que de verdad es algo que necesitas y que estás dispuesto a trabajar en ello para lograrlo. Una vez tengas identificado el qué, pasa a definir el CÓMO. Éste será tu plan de acción.

 

Veamos: Si te has propuesto por años hacer ejercicio, y nunca lo logras más que un par de días consecutivos, ¡no descartes la idea! Es posible lograrlo. Ahí, ya tienes tu QUÉ, sólo transfórmalo en algo más interesante, realista y alcanzable: “perder 10 lb en un mes y tonificar los músculos de las piernas” Suena más atractivo, ¿no? Con esto ya logramos un “QUÉ” válido. Ahora definamos un “CÓMO” razonable. ¿Qué te entusiasma a ti? Tal vez correr, o puede ser que los aeróbicos sean lo tuyo, o bien, andar en bicicleta. Quedémonos con esta última modalidad para el ejemplo. Puedes comenzar definiendo qué hora te queda mejor para salir, tal vez a las 5:30 de la mañana sea una buena hora, ya tenemos luz solar, el tráfico no es pesado y puedes comenzar recargado de energía todo tu día. Harás un poco de calentamiento antes de montarte a la bicicleta y ya estás listo para andar.

 

Repetirás este mismo procedimiento un día, dos días, tres días,… diez días… El tiempo que sea necesario para que tu cerebro asocie esta nueva meta como una actividad normal y la comience a incorporar en el día a día de forma automática.

Empieza poco a poco, siempre y cuando te cumplas a ti mismo; y motívate pensando siempre en términos de “lo puedo hacer”, “lo voy a lograr”.

 

Parte de tu CÓMO es también crear las condiciones para que la nueva actividad que quieres incorporar sea efectivamente realizada, porque, ¿qué tal si cuando estás dispuesto a salir a las 5:30 am a andar en bicicleta resulta que los neumáticos están sin aire? Te aseguro que las llantas no serán lo único desinflado, tu ánimo también se verá pinchado y preferirás regresarte a la cama. Asegúrate de tener todo listo antes de comenzar.

 

Algo más que te colaborará en tu CÓMO es crear recordatorios, escribirlos en tu agenda o poner alarmas en tu celular; puedes hacer también tu propio calendario de hábitos e ir marcando los días exitosos.

 

Toma en cuenta que esto de los hábitos no es magia de la noche a la mañana, puede tardar un poco. Sólo recuerda: “sacrificio y disciplina” y ahora le sumaremos: constancia. Debes ser paciente y darte tiempo para desarrollarte.

 

Ahora, comienza a enlistar todos tus QUÉ, transfórmalos en algo atractivo que de verdad quieras conseguir y ponte manos a la obra con los CÓMO. Con la práctica, esto de los hábitos se te volverá placentero al ver los resultados tan valiosos que logras día con día.

 

 

¡Bendiciones!

Compartir
Please reload