Exponiendo fieles

 

Recientemente estaba viendo uno de esos videos de “Badabun exponiendo infieles” y debo confesar que me ha causado mucha risa, claro, porque asumo que todo es un montaje para entretener.

 

La verdad es que el asunto es tremendamente serio y lo peligroso de programas como estos es que mucha gente llega a la convicción de que la infidelidad es una dinámica normal entre las parejas.

 

Lo he dicho antes y lo vuelvo a decir: No te conformes con relaciones de mala calidad. Una pareja en que ambos se aman, respetan y permanecen fieles, no es algo que deberíamos ver cómo del otro mundo, pero lo cierto es que muchas personas nunca han visto de cerca una pareja así.

 

Yo he tenido el gusto a través de los años de interactuar con matrimonios sumamente fuertes que han sabido mantenerse fieles. Por eso en este artículo pretendo “exponer” a la luz pública los tres factores que todos ellos tienen en común:

 

 

Principio de la exclusividad:

 

Cuando eliges a una persona como tu pareja, estás a la vez rechazando a todas las demás para ocupar esa posición.

 

A ver, las buenas relaciones respetan límites previamente establecidos. Hay necesidades afectivas, emocionales, espirituales, sexuales, económicas, etc. que ÚNICAMENTE se tratan en pareja. Por eso tú eres responsable de asegurarte que tus relaciones de amistad, de trabajo y demás se mantengan al margen de esos límites.

 

El principio de la exclusividad implica que hay cosas que solo puedes hacer con tu pareja. Dejar, aunque sea por un instante que alguien más ocupe su papel es violar límites saludables y el precio siempre se paga caro.

 

“¿Y qué tal si mi pareja no quiere suplir esa necesidad?” ¡Pues hablas! ¡Negocias! ¡Resuelves conflictos! pero no dejas que tus emociones te dominen y sales corriendo a suplirlas con alguien más. Respeta límites. Respeta el principio de la exclusividad.

 

 

Construir un lugar seguro y de crecimiento:

 

Las parejas se mantienen fieles no porque ella o él tengan “buen corazón” sino porque tienen buenos hábitos.

 

Pasar tiempo de calidad juntos, platicar de temas que les interesan, escucharse recíprocamente, disfrutar del buen humor del otro, suplir sus necesidades afectivas, abordar los desacuerdos, elogiarse mutuamente, darse regalos pequeños, etc. Son solo algunas de las prácticas más generales que he visto en los buenos matrimonios.

 

Estas prácticas con el tiempo se convierten en hábitos y convierten a la relación en una especie de lugar seguro donde ambos se siente cómodos para ser ellos mismos. Esta dinámica hace que ambos crezcan como pareja, pero también como individuos.

 

Cuando no se construye un lugar seguro con buenos hábitos, la relación se vuelve un juego monótono, aburrido y que no produce crecimiento. Por eso debes ser intencional. Este “refugio” se construye con el esfuerzo de los dos.

 

 

Comunidad de apoyo:

 

Los matrimonios estables, fuertes y felices tienen por amistades a otras parejas estables, fuertes y felices. Los matrimonios excepcionalmente estables, fuertes y felices tienen como mentores (o al menos como ejemplo) a otra pareja estable, fuerte y feliz que les sirve de guía.

 

Las personas tendemos a adquirir las costumbres, actitudes y comportamientos de la gente con la que pasamos más tiempo. Es así como de repente nos encontramos usando expresiones que aprendimos de alguien más o viendo una situación desde la perspectiva que alguien cercano nos enseñó.

 

Esto mismo aplica para las parejas; por eso es importante rodearse de una buena comunidad de apoyo que primeramente comprenda las dinámicas que se viven en una relación de pareja, que sepan aconsejarte y a quienes puedas ayudar cuando tienen problemas, porque aún de eso aprendes.

 

Ahora, si tú quieres una buena relación de pareja, pero todas tus amistades son un grupo de “solterones”, ebrios y/o escandalosos, no esperes sacar de allí los insumos que necesitas para crecer porque lo más seguro es que encuentres todo lo contrario; peor aún si tú no sabes poner límites.

 

“¿Y si no tengo otras buenas parejas como amigos o referentes?” ¡Búscalas! ¡Sé intencional! Una iglesia local de la que tengas un buen concepto podría ser un buen lugar para empezar. Busca con detenimiento, paciencia y cautela; te aseguro que encontrarás más de una buena pareja para guiarles.

 

 

Quiero cerrar diciendo que una infidelidad no es fruto de un impulso de una tan sola vez, sino resultado del deterioro continuo en la relación.

 

Esto no ocurre de la noche a la mañana. Inicia con un mensajito, una mirada o un saludo en un momento de debilidad. Una cosa llevará a la otra si no eres intencional en respetar los límites, en cuidar de tu corazón y el de tu pareja, o si no te rodeas de las personas correctas.

 

Por eso te invito a aplicar el principio de la exclusividad, a crear un lugar seguro y de crecimiento en pareja, y a rodearse de un buen círculo de cuidado alrededor suyo.

 

Bendiciones amigos.

 

 

 

 

 

 

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