Domínate tú y a tu dinero

27/09/2017

 

En términos generales, salimos al mundo laboral sin tener la menor idea de cómo administrar el dinero que comenzaremos a ganar; y es que el sistema educativo no nos prepara en términos de finanzas personales, más bien, la vida nos va aleccionando con qué sí hacer y qué no. Lo triste es, que muchas personas se la pasan años en el estado de lo que NO deben hacer… y es por eso que creamos este post.

 

Con seguridad comenzaste a trabajar por generar ingresos y ya sabías en qué ibas a gastar tu primer salario (¡incluso sin haberlo recibido aún!), pero no te pusiste a pensar en cómo hacer ese dinero más productivo y que se te “estirara” más, o que por lo menos te alcanzara sin tener que pedir prestado.

 

La cuestión del dinero puede ser tu dilema mes a mes, así que te comparto 5 consejos sencillos cuya aplicación también es simple, sólo requiere de tu disposición y voluntad de cambiar hábitos.

 

     1. Ahorra

Este va a ser tu punto número uno de ahora en adelante. Sueldo recibido, porción ahorrada. Y es que gran parte de los males que tenemos en cuestiones financieras se da por la ausencia del hábito de ahorrar. Y esto es tan simple como apartar cierta cantidad de tus ingresos y depositarlo en una institución financiera, ya sea un banco, una cooperativa financiera o cualquier otra institución que te genere intereses; puedes escoger entre hacerlo modo ahorro a la vista o en depósitos a plazo.

 

Ahorrar es extremadamente conveniente para tener un colchón “por cualquier cosa”. Lo recomendable es guardar alrededor del 15 al 20% de tu salario, o más si es posible. La idea es siempre tener guardado el valor de por lo menos seis meses de tus gastos fijos, lo que te permitirá seguir al día con tus cuentas en caso de desequilibrarte económicamente por imprevistos o emergencias. Ojo: Un imprevisto no es la compra de un par de zapatos en una súper promoción; esto es dinero que debe estar disponible para situaciones realmente importantes que debas cubrir.

 

No se vale poner de pretexto no ahorrar porque tus ingresos “no son suficientes para eso”. Ponte una meta pequeña de ahorro al inicio y verás como con el tiempo se vuelve más fácil apartar dinero de respaldo. La importancia del ahorro es bastante compleja, porque va desde tener que guardar para las emergencias de las que hablábamos, hasta para lograr obtener un bien tangible importante como una casa o un carro, o bien, para cumplir metas y objetivos importantes como viajar o poner tu propio negocio.

 

El ahorro no debe tomarse a la ligera. No te quedes sentado esperando a que tu pensión te alcance milagrosamente para tu vejez; comienza a ahorrar desde ya para comenzar a cumplir sueños desde ya.

 

     2. Prioriza  

Después de haber apartado tu porción de ahorro, deberás distribuir el dinero en tus prioridades, que van a ir más o menos así:

  1. Pagar tus deudas: préstamos, casa, carro, recibos y seguros. Estos son tus gastos fijos que si no pagas a tiempo te acarrearán una mora seguramente y luego tendrás que pagar más por ellos.

  2. Cubrir tus necesidades básicas: Alimentación, educación y salud. Estos son tus gastos semi-variables ya que a veces puedes gastar más y a veces un poco menos; pero siempre es recomendable que te fijes un monto apropiado para cada uno de ellos.

  3. Todo lo demás.

     

     3. Presupuesta

Para crear el famoso y temido presupuesto, primero monitorea tus gastos. Entérate y sé consciente de lo que gastas. Escríbelo, anótalo, regístralo. Al tener estos datos podrás más fácilmente identificar tus hábitos de consumo y así podrás presupuestar de forma más realista. Puedes utilizar alguna aplicación móvil (en el mercado hay muchas y gratuitas), puedes crear un documento en Excel o fácilmente puedes registrar tus gastos en papel, utiliza una agenda o un cuaderno para ello.

 

Una vez conozcas y estés consciente de tus gastos, estás listo para este punto. Comienza enlistando las prioridades (mira el punto anterior) y asígnales los montos respectivos lo más cercano posible a la realidad; luego, acomoda todo lo demás.

 

Para que este presupuesto tenga más sentido, tenlo a la mano y revísalo cada semana, esto te ayudará a enfocarte, seguir monitoreando tus salidas de dinero y a no gastar más de lo que tienes proyectado. 

 

     4. Desenamórate

Desenamórate de las compras compulsivas, de pagar al crédito y de los hábitos que sólo te llevarán a la ruina; también deberás ponerle mejor cabeza a los pagos de servicios innecesarios... te aseguro que sobrevivirás sin Netflix o Spotify. Sé inteligente al usar las tarjetas de crédito, recuerda que no son dinero adicional, es dinero que no tienes que después tendrás que pagar. 

 

Considera que entre más desordenados sean tus impulsos a la hora de comprar, más problemas tendrás a la hora de saldar tus cuentas. Es casi ley, entre más ganas, más gastas y si tus hábitos de consumo son muy desproporcionados, te aseguro que estarás trabajando para tus deudas y no para ti mismo.

 

     5. Edúcate

Cuanto más sepas acerca de tus propias finanzas, mayor seguridad y confianza tendrás para administrar tu dinero en el corto y largo plazo. De ser necesario, consíguete un asesor financiero, pero no te quedes sólo con su opinión, infórmate tú mismo, ya que una mala decisión puede poner en riesgo lo logrado y originar un efecto no deseado.

Pero este apartado también es válido para todo tipo de educación: entre más te eduques más probabilidades tendrás de conseguir un empleo, lograr un ascenso, aspirar a un mejor trabajo, conseguir más fuentes de ingreso, etc. Destinar recursos para potenciar tus propias capacidades siempre será tu mejor inversión.

 

 

Finalmente, hay algunas recomendaciones básicas que no está demás decirlas: fija alarmas en tu calendario que te recuerden las fechas de pago de tus obligaciones; usa tu carro sólo cuando de verdad sea necesario y utiliza medios alternativos; no vayas al supermercado cuando tienes hambre (se te antojará meter de todo en la carretilla); ahorra en ropa y zapatos, esto no es sinónimo de vestir mal, sino de comprar cosas de buena calidad que usarás muchas veces; no compres por compulsión… ¿no lo necesitas? Como dice mi padre, entonces ahórrate el 100%.   

 

Que no te sobre mes al final de la quincena. Pon tu dinero en mejor orden y asegura así, tu estabilidad económica y emocional.

 

 

 

¡Bendiciones!

 

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