Deja de sabotear tu propio crecimiento personal

21/06/2017

 

 

En tu proceso de crecimiento personal siempre encontrarás retos que te impiden avanzar tanto o tan rápido como quieres. Pero ¡nadie dijo que fuera fácil!; de hecho, muy posiblemente habían retos que ya esperabas cuando intencionalmente decidiste que era momento de un cambio. Sin embargo, sucede a veces que los retos que presagiaste en tu cabeza distan mucho de los que estás enfrentando en la realidad. Y es que las personas tienden a ser muy buenas para prever amenazas externas o  situaciones ajenas a sí mismos, pero fallan al detectar que su propia falta de compromiso y constancia será en realidad su peor enemiga para alcanzar sus metas.

 

Hoy quiero brindarte tres recomendaciones para ayudarte a fortalecer tu compromiso y constancia, para que dejes de ser tu peor enemigo en tu proceso de crecimiento personal.

 

 

1. Tener absoluta claridad de lo que quieres.

 

Sin importar la meta que te hayas propuesto, es extremadamente importante que la tengas clara en todo momento.

 

Muchos de mis mentores de la vieja escuela tienen en común la frase “Si no está escrito en papel, no sirve” para referirse a que una meta que no ha sido escrita, no es más que un simple deseo o una fantasía. Considero que hay mucha sabiduría en ese consejo tan popular, pues tiene mucho de verdadero. La mayoría de personas nunca se toman el tiempo de sentarse con actitud introspectiva a conocer qué es lo que verdaderamente quieren de la vida y comprometerse a escribirlo, por lo que sus energías se gastan diariamente en actividades que no les producen ni el más mínimo crecimiento.

 

A lo mejor tú ya hayas hecho el ejercicio de poner en papel lo que quieres, pero puede sucederte que al pasar un poco de tiempo dudes si lo que escribiste es lo correcto. Posiblemente cuestiones si tus metas en papel realmente reflejan lo que quieres en la vida y te veas tentado a cambiarlo. Déjame decirte que esto es normal y no es nada de lo que debas avergonzarte. Toma en cuenta que la vida es dinámica y que hoy no eres la misma persona que eras hace cinco años ni la que serás en tres, por lo que puedes descansar en el hecho que tus metas están escritas en papel y no en piedra. Sin embargo, cabe aclarar que realizar cambios continuos y significativos en tus metas no te llevará a ninguna parte; al final del día las metas están para darte dirección y podrías terminar muy desorientado si cambias ese rumbo constantemente.

 

Cualquiera que sea el caso, es bueno que puedas tomarte el tiempo suficiente para formular tus metas adecuadamente.

 

 

2. Ayúdate a visualizar

 

Cuando al tratar de cumplir una meta dices “no puedo”, evidencias más tu falta de imaginación que tu falta de potencial. En otras palabras, tu potencial debería ser desarrollado en lugar de cuestionado. Lo que realmente necesitas son apoyos que te ayuden a visualizarte cumpliendo las metas que te has propuesto.

 

Te advierto que no es tarea fácil porque tu cerebro está en buena medida dotado para mantenerte seguro en tu zona de confort; es decir, que para tu mente podría ser más fácil jugarte bromas pesadas diciéndote que “no puedes” en lugar de proyectarte en un “lo lograré”.

 

Por ejemplo, puede sucederte que tengas miedo a descubrir que aun al esforzarte al 100% no seas capaz de lograr tu meta, por eso no le dedicas suficiente tiempo, recursos y a veces tratas de engañarte diciendo que no es tan importante para ti. Por otro lado, podría pasarte que realmente creas que eres capaz de lograr tu meta pero el mundo es injusto y está en tu contra; hasta puedes llegar a sentir como si el destino ya tiene escrito el nombre de las personas que alcanzarán grandezas y parece que tú no estás en esa lista.

 

Independientemente de si tu caso es uno de los anteriores o cualquier otro, quiero invitarte a que no creas en esas mentiras. Sí puedes, sí vale la pena esforzarse, sí tendrás éxito si trabajas por alcanzarlo; los obstáculos no tienen por qué determinar tu resultado.

 

Hoy quiero compartirte dos de mis ejercicios de visualización favoritos. Puedes utilizarlos o crear los tuyos. No hay fórmula secreta, sólo se trata de ayudarse a uno mismo.

 

Escalera de Rol Models:

Busca gente que ya logró lo que tú quieres lograr y otros que estén en camino de lograrlo, de ambos aprenderás mucho. Dibuja una escalera y escribe en el primer peldaño de abajo tu nombre, en el peldaño siguiente el nombre de una de estas personas a las que admires que está en camino de lograr lo que tú quieres lograr y en el peldaño superior pones a aquella persona que ha alcanzado de forma excepcional la meta que tú tienes. La idea es que los ordenes de manera tal que puedas ver una ruta de crecimiento clara; a veces nos equivocamos al tener “ídolos” que parecen estar a un nivel imposible de alcanzar, cuando todo es un proceso de un peldaño a la vez. Busca a las personas correctas para tu escalera, síguelos en redes sociales, conoce sus historias, compra sus libros y de ser posible conócelos en persona.

 

Collage:

Tener las metas escritas en papel es buenísimo, pero ¿sabes qué es mejor?, tenerlas en imágenes. En mi biblioteca tengo un espacio reservado para mi carpeta de metas y sueños, en la cual tengo imágenes claras y específicas de todas aquellas metas que me he propuesto alcanzar. Déjame darte un ejemplo sencillo para tu propia carpeta: si tu meta es tener un vehículo, asegúrate que la imagen refleje la marca, modelo, color y año que buscas. Esto es necesario porque la visualización es un ejercicio poderoso cuando eres específico.

 

Independientemente de si usas alguno de estos ejercicios o cualquier otro, lo importante es que te hagas de la disciplina de visualizar el cumplimiento de tus metas de forma frecuente. Al principio será difícil y lo tienes que hacer de forma intencional, pero con el tiempo verás cómo potencias un cambio de actitud que te lleva a ser más efectivo en tu crecimiento.

 

 

3. ¡Hábitos por favor!

 

He atendido a demasiadas personas con tremendo potencial pero cuyas acciones parecen ir en dirección contraria a lo que quieren. Siempre le digo a mis clientes: “Dime a qué y a quiénes le dedicas tiempo y yo te diré qué tan lejos puedes llegar”.

 

¿Quieres una mejor vida en familia? Agenda el tiempo para cenar con ellos, avísales con anticipación, piensa en lo que quieres conversar en lugar de improvisar, apaga los dispositivos electrónicos, conviértelo en algo frecuente, en un hábito.

 

¿Quieres un mejor desempeño en tu trabajo? Prioriza tus tareas, concéntrate en cada una de ellas hasta que las hagas con excelencia, date tiempo para tus recesos y tu almuerzo, socializa intencionalmente con tus pares, no te lleves trabajo a casa, no te desveles en redes sociales, medita sobre cómo puedes hacer mejor tus tareas. Convierte todo esto en hábitos y verás como tu vida se transforma.

 

Ninguna de estas cosas es difícil en sí misma, lo que pasa es que la gente tiende a ponerse metas anuales con mucha emoción, pero hacen lo que les da la gana día tras día; lamentablemente eso nunca va a funcionar. La meta de un año se cumple un día a la vez, por eso tú debes alinear tus hábitos con tus metas; así podrás mantenerte encaminado tanto en días soleados como en días de lluvia, si entiendes a lo que me refiero.

 

 

Palabras finales:

Si te enfocas en aplicar estas tres recomendaciones y volverlas tuyas, te garantizo que dejarás de ser tu peor enemigo en el cumplimiento de tus metas. En resumen, tener claro lo que quieres lograr te servirá para tener dirección, ejercitar la visualización te dará energía y esperanza, y finalmente tus hábitos serán los que te llevarán a paso seguro al cumplimiento de lo que quieres.

 

Claro que vas a enfrentar muchos obstáculos en tu camino de desarrollo, pero por favor, no seas tú mismo uno de ellos.

 

Bendiciones amigos.

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