Armándose de esperanza

19/07/2017

 

 

Recientemente, mientras impartía una capacitación en la que tratamos el tema de trazarse metas, me di cuenta que todos los miembros del equipo al que estaba capacitando tenían el mismo sueño: comprar una casa propia. Después de unos minutos tratando el tema se volvió evidente que no solo compartían el mismo sueño personal sino también la misma desesperanza. Habían llegado a la conclusión que dada su situación actual su sueño era ciertamente un imposible. Afortunadamente para el final de la capacitación su perspectiva dio un giro de ciento ochenta grados y estoy seguro que muchos de ellos iniciaron un cambio significativo desde ese día.

 

Yo te invito a que seas una persona de metas ambiciosas, que persigas un fin más grande que lo obvio. Quiero que seas capaz de visualizarte en el sentir, el ambiente, las personas y hasta el olor de ese momento en que logres lo que estás buscando. Y aunque te estoy diciendo esto, este artículo quiero dedicarlo para advertirte que necesitarás armarte de mucha esperanza para el camino y quiero darte un par de consejos sobre cómo hacerlo.

 

Verás, las metas son momentos a los que quieres llegar para llenarte de una muy anhelada felicidad. Son momentos generados intencionalmente, es decir que llegarán a ti porque así lo buscaste, así lo quisiste y te esforzaste como era debido.

 

Pero, ¿qué sucede cuando te has esforzado por mucho tiempo y no ves resultados?, generalmente las personas empiezan a perder la esperanza. Esto es extremadamente malo porque ponerse metas se convierte en una formalidad inerte cuando no está acompañada de genuina esperanza de que eres capaz de lograr lo que te propones. ¿Para qué seguir trabajando en tus metas si ya estas convencido que no lo lograrás?, como te das cuenta, eso no tiene ningún sentido.

 

Quiero compartirte una definición de esperanza que escuché cuando era niño y que me gustó tanto que me acompaña hasta el día de hoy: La esperanza es el resultado de sumar confianza con paciencia.

 

Me gusta esa definición porque, como te decía, las metas son momentos que llegarán a ti, es decir, que tendrás que esperar que lleguen mientras sudas la camiseta. Puede que sientas que estás esforzándote y que el momento que tanto anhelas parece estar demasiado lejos todavía, por eso vas a necesitar paciencia, y te digo, ¡yo sé que es difícil ser paciente!

 

También existe otro componente en la esperanza, es la confianza. ¿Sabías que la confianza se gana y se aprende? Así como cuando alguien te ha fallado mucho te cuesta confiar en él, así mismo, cuando no vemos progreso, nos cuesta confiar en que podemos lograr nuestras metas; es como si ya no confiáramos en que somos capaces de lograrlo. Lo bueno es que puedes volver a ganarte tu confianza de la misma forma que ganarías confianza por alguien más, arriesgando un poco más cada vez.

 

Tanto para ganar confianza como para ganar paciencia, te recomiendo que empieces por ponerte metas pequeñas y cumplirlas; poco a poco ve subiendo el nivel de ambición hasta llegar a los grandes sueños que tienes para ti. Es más fácil que confíes en que puedes lograr cosas grandes si ya tienes una colección de pequeñas victorias en tu corazón. La paciencia también se alimenta cuando continuamente estas sumándote esos pequeños logros.

 

En conclusión, te invito a que combines confianza y paciencia, que no desistas, que disfrutes de tus logros más pequeños y también de los más grandes, ¡celébralos! Porque son importantes. En otras palabras, te invito a que disfrutes de la porción de sueño que te tocó vivir hoy.

 

Bendiciones amigos.

 

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